
Antes de elegir una herramienta, elegí un problema concreto. En este ejemplo, un equipo comercial quiere reducir el tiempo que dedica a preparar respuestas a consultas recurrentes.
El primer paso es revisar de dónde sale la información, quién puede acceder a ella y qué decisiones necesitan supervisión humana. Después, definir qué sería una respuesta útil y cómo se revisaría.
Un piloto acotado permite comparar el tiempo de trabajo y la calidad de las respuestas. Esa evidencia ayuda a decidir si conviene ampliar la solución, ajustarla o probar otro enfoque.
